domingo, 25 de septiembre de 2016

Primera cata de vinos

      Después de todo el verano sin escribir, ahora vuelve el momento (para escribir se necesita inspiración). El evento de mi primera cata me ha llevado a ello. Entrando en el mundo del vino, por cierto, maravilloso. Increible todo lo que hay en una botella de vino ( desde trabajo, hasta las sensaciones que nos transmite a los consumidores).
    Viniendo de familia de agricultores, sé en mis propias carnes lo que padece este sector ( que no llueve, que llueve demasiado, cae piedra, enfermedad en las cepas o parras, etc.) un sin fin de factores que hacen padecer a los agricultores y que para llegar a una botella de vino hay mucho sudor anterior. Por ello, siempre que beban una copa de vino, intentemos imaginar y disfrutar las sensaciones que ello nos produce. Pongamos los cinco sentidos en activo, desde el momento que se abre la botella: olemos el corcho, nos da información si el vino sabe bien, escuchamos el sonido cuando cae a la copa, visualizamos color, olemos y degustamos, ahí también estamos utilizando el tanto en lengua y paladar. Personalmente lo que más me gusta de una cata es visualizar la lágrima y degustarlo. Cada vino nos hace recordar algo y nos puede trasladar a diferentes escenarios, para ello tenemos que estar relajados y disfrutarlo.
    Recuerden, una copita de vino tinto en la comida nos aporta polifenoles esenciales para nuestra salud ( nunca pasarse de la dosis y consultar al médico).